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sábado, 19 de julio de 2014

En el teatro por primera vez

Por Sara Mtz.

Está semana me aventuré a llevar a mi primo Teo de nueve años a una función del Ciclo de Clown en el Teatro Orientación, era jueves por la tarde y la lluvia comenzaba a caer de a poco en poco, mientras nosotros recorríamos la línea naranja del metro, esa que va de Rosario a Barranca del Muerto. Al bajar en nuestra estación tuvimos que preguntar -¿Dónde está la salida para el auditorio?- lo cual nos hizo recorres aún más escaleras. La gente con sus trajes y formalidades entraba a toda prisa bajando las escaleras y cerrando sus paraguas, al mismo tiempo que nosotros salíamos para rodear el auditorio y buscar el teatro.
La verdad no tenía ni idea de lo que un niño de nueve años pudiera pensar de una función de teatro como está y, para colmo, los boletos no estaban numerados lo cual hizo que tuviéramos que esperar media hora antes de que comenzara la función. Poco antes de dar la hora la fila comenzó a moverse y entramos lentamente buscando una butaca lo suficientemente adelante para que el chaparrito de mi primo pudiera ver. 
Una vez sentados nos quedamos mirando al escenario, había un gran tapete rojo en forma de círculo con un círculo más pequeño de color blanco dentro. Estaba rodeado por objetos de toda clase: un mechudo para trapear, un monociclo, un atril para partituras, una maleta negra y un pequeño acordeón. No tuvimos que esperar mucho para que dieran la tercera llama. Mientras las luces se atenuaban sin apagarse del todo yo miraba a mi primo para saber sí el inicio del espectáculo le causaba algún tipo de emoción. Él siempre ha sido bastante serio y propio, hasta un poco exagerado considerando que los niños de esa edad suelen desbordar sus emociones sin ton ni son. Pero decidí esperar a ver que reacción tenía al comenzar todo.
Salió un hombre alto pintado de payaso, con unos pantalones naranjas y un saco de cuadros amarillos y cafés, que definitivamente no hacían juego con su sombrero de un gris normal. No tardamos en darnos cuenta que el espectáculo sería con pura mímica, lo cual solo acrecentó mi miedo a que mi primo odiará la función, ya que los únicos payasos que conocía eran aquellos parlanchines que contaban chistes hasta que no pudieran más. 
Después de saludar a todos con una gran caravana, el payaso, comenzó a tocar la armónica pero tuvo que parar para buscar la forma correcta de armar su atril y lograr leer las partituras. Lo anterior me hizo reír demasiado, aunque me asusté un poco ante la seriedad de mi primo que al parecer era inmune al encanto bobo del payaso en el escenario. Trataba de no entrar en pánico y pensar que solo debía darle un poco de tiempo para que algo le pareciera chistoso, después de todo era la primera vez que iba al teatro y también que veía una función de clown.
Pero todo cambio cuando bajo en busca de un voluntario para bailar cha cha cha, nos tomó por sorpresa  cuando el payaso me eligió a mí y tuve que subir, junto con otro caballero, y utilizar mi torpeza para tratar de seguir las instrucciones no verbales del payaso. Una vez arriba del escenario y entre tanta gente logré ubicar a Teo y estaba riendo mientras nos observaba hacer un montón de cosas como bailar, tocar las maracas, esconderme del payaso y por último despedirme.
Al regresar a mi lugar percibí a mi primo tan alegre que unos momentos después el payaso pregunto por otro voluntario y el velozmente levanto su mano para subir y representar a un toro. Lo que vi a continuación me hizo la noche. Era un niño de nueve años que en su primera ida al teatro había actuado como toro frente a muchísimas personas y no le había costado el más mínimo trabajo. Sinceramente la mayoría de las personas odian la interacción con el público en este tipo de eventos, pero él se veía tan feliz que no dude en olvidarme de lo demás.

La función no duro más de una hora pero valió cada esfuerzo y centavo pagado. Mientras salíamos del teatro noté que mi primo estaba feliz, al menos eso podía decirme una sonrisita que dejaba asomar de momento en momento. Después esa sonrisa desapareció cuando súbitamente las ganas de hacer pipí lo inundaron y tuvimos que buscar un rincón oscuro y apartado, a falta de baño, para que pudiera cumplir con el deber. Aunque continuaba lloviendo no nos importó mucho y caminamos mientras hablábamos de su increíble actuación en el escenario y nos preparábamos para correré escaleras abajo y recorrer la ciudad con destino dormir después de un largo día. 

domingo, 6 de julio de 2014

El radio de Marie Curie: Teatro, magia y cine a mano, todo reunido en UNIVERSUM.

(Sí, el cine a mano existe)

Por Pach El Mirón.



 En esta obra se mezclan muy gratamente varios performance, la actuación, un poco de magia alquímica y cine a mano, que logran acercar al espectador hacia la realidad y la historia de la científica polaca. El cine a mano a primera vista me parecía el elemento más llamativo de los ingredientes de esta singular puesta en escena; ésta es una técnica que consiste en crear imágenes en el momento con ayuda de arena, tinta o papel y un proyector de luz, imágenes que son concordantes con la narrativa de la obra, el artista que maneja esta singular técnica debe ser capaz de crear una imagen con trazos rápidos y burdos, por lo que el solo hecho de verlo resulta un agradable y sorprendente espectáculo.

  No obstante es más agradable y sorprendente darse cuenta que la obra tiene más elementos, que son armónicamente utilizados y evitan que el cine a mano se lleve toda la atención; como  una gran actuación y un poco de sencillas aunque sorprendentes reacciones químicas.
“El radio de Marie Curie” nos cuenta la historia de la trascendental científica polaca desde su propia perspectiva. Encarnada en la actriz Claudia Lobo (que si les dicen que se llama Agnizka Opieczonek, o cualquier otro nombre polaco sí se la creen) y apoyada por el artista visual Arturo López "Pío" la obra nos da a conocer los motivos, ideales e ilusiones que despertaron en Marie Curie el ansía irrefrenable de desenmarañar los misterios de la química y física. Comienza narrando su infancia en la Polonia ocupada por los rusos, etapa en la que Marie empieza a comprender que el mundo necesita tanto de científicos como de patriotas, durante su adolescencia nos cuenta cuales eran las dificultades para las mujeres de estudiar y desarrollarse académicamente mientras que en su edad adulta Marie Curie comparte su historia de amor con su esposo y compañero de investigación Pierre. La tragedia y los honores fueron cosas que nunca se fueron de la vida de Marie, al igual que la fe en la ciencia y el compromiso de utilizarla para el bien y la libertad. La obra logra resaltar las condiciones que hacían de los Curie no solo grandes científicos si no verdaderos divulgadores del conocimiento, quienes nunca patentaron sus logros ni reservaron sus investigaciones manteniendo una ética intachable que hasta hoy debería ser modelo a seguir por quienes dedican su vida al conocimiento (científico o no). Es una obra con elementos sorpresivos, conmovedores, graciosos e históricos, por lo que está abierta a cualquier tipo de público, no solo al científico (o a las feministas). Pues como ya lo dije, la obra es sobre la parte humana de una persona que dedico hasta el último aliento a buscar la libertad a través de la ciencia.
                No debemos olvidar que el desarrollo de la ciencia moderna está lleno de episodios claroscuros con sus respectivos héroes, que desafiaron la autoridad y confiaron en el entendimiento para hacer del mundo un lugar mejor y más comprensible, así como de villanos que se sometieron al poder, dedicaron sus trabajos e investigaciones al servicio de la fama, el dinero e hicieron a un lado el sentido humanista y ético del conocimiento científico.
                
               Las buenas noticias sobre la obra es que se presenta en el museo UNIVERSUM y tiene un costo de 80 pesos para el público en general y 70 para estudiantes y tienen una página de Facebook (de donde saqué las fotos) en la cual hacen concursos para ganar pases dobles y divulgan otros datos sobre la vida de los Curie y sus descubrimientos científicos. Las malas son que se terminó  hoy la temporada y reinicia hasta octubre. Pero no se apuren, los payasos de la crítica les recordamos para que no se les vaya a pasar. 
https://www.facebook.com/elradiodemariecurie/timeline

Por último les comparto un video de la canción cardenche (de lo que hablaremos luego, en cuanto aprendamos un poco más sobre el tema) Yo Ya Me Voy A Morir A Los Desiertos interpretada por Juan Pablo Villa y representada en una secuencia de cine a mano.

PDT. Como dato cultural Marie Curie es:

-la única mujer en ganar dos premios nobel
-la primera en dar clases en la Sorbona
-descubrió dos elementos, el radio y el Polonio
-un ícono de la emancipación femenina
-y hablaba como 6 idiomas